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Cirugía Cardíaca en niños, Comenzar de Nuevo

Cuando un niño nace con una cardiopatía congénita, o adquiere una con el tiempo, generalmente

la solución es someterlo a una cirugía cardíaca para mejorar la calidad de vida y evitar futuras complicaciones de salud. Aquí le contamos lo que hay que tener presente, el antes y después de realizar esta cirugía y como será su calidad de vida después de ella.

 

 

adios estresLa realización de cirugías cardíacas en niños es cada vez más frecuente, debido a que las tecnologías y los avances médicos han permitido que se puedan corregir diversas enfermedades cardiovasculares a temprana edad. Pero para hablar de este tipo de cirugías, es necesario saber qué las provoca.

 

Según señala la Doctora María Isabel Toledo, Cardióloga Pediatra del hospital Hernán Enríquez A., de Temuco, “de acuerdo a estudios realizados a nivel nacional e internacional, se sabe que de cada 100 recién nacidos vivos, nace I niño con una cardiopatía congénita; de ellos, cerca de dos tercios requieren cirugía en algún momento de su evolución, y aproximadamente un tercio enfermará críticamente durante el primer año de vida y fallecerá, a menos que se realice una cirugía” precisó.

 

Las patologías y causas de las enfermedades cardiovasculares en niños son diferentes y varían según la edad. Principalmente, las cirugías que se realizan en infantes son las que se han generado producto de las cardiopatías congénitas, que son las deficiencias que se producen en el corazón durante el embarazo y que se encontrarán presentes en el nacimiento. Por otra parte, existen las cardiopatías adquiridas, que son las que se desarrollan con el tiempo, aunque son poco frecuentes en los niños. 

 

Enfrentando una cardiopatía

 

Las enfermedades cardiovasculares que se pueden desarrollar en un feto durante el embarazo son diversas, pero las patologías más frecuentes que se presentan en más de la mitad de los casos, se pueden dividir en tres grandes grupos.

 

  1. Los problemas que se generan cuando se permite el paso de sangre oxigenada al territorio de la sangre no oxigenada. Por ejemplo, la comunicación interventricular, el ductus arterioso persistente y la comunicación interauricular.
  2. A la inversa de la anterior, todas aquellas cardiopatías en que la sangre no oxigenada pasa al territorio de sangre oxigenada, y aunque son menos frecuentes, generalmente son más complejas. Por ejemplo, la tetralogía de Fallot (en este caso la piel del niño se puede ver de color azulada).
  3. Por último, existen las cardiopatías que presentan una obstrucción en la salida de la sangre desde corazón, como la coartación aórtica y la estenosis pulmonar.

 

 

Cuando se tienen sospechas de que el niño tiene algún problema cardíaco, se debe recurrir de inmediato a un especialista quien se encargará de realizar una serie de exámenes que entregarán

un primer diagnóstico, donde se señalará si el niño posee o no alguna cardiopatía que requiera tratamiento o cirugía. En el caso de ser detectada alguna patología, y como indica la Doctora Toledo, “una vez fundamentado en una serie de criterios clínicos y de laboratorio, se decidirá si el paciente requiere cirugía o no. Para ello, se considerará la edad del niño, el tipo de cardiopatía, el grado de complejidad, la estabilidad hemodinámica y cardiovascular al momento del diagnóstico, el riesgo de complicaciones de origen cardíaco a futuro, el compromiso en otros órganos, principalmente a nivel respiratorio, neurológico y nutricional”, señaló. Además, será importante investigar la presencia de patologías asociadas, por ejemplo, síndromes genéticos o malformaciones, especialmente cerebrales y renales.

 

En el caso de los recién nacidos con cardiopatías congénitas y que requieren cirugía de urgencia, existe riesgo vital. “En estos casos generalmente se trata de cardiopatías de mayor complejidad en las cuales el niño puede fallecer si no se trata oportunamente. Además, en estos casos puede haber niños con defectos complejos que van a requerir de varias cirugías durante su vida y esto es una situación que requiere de una mayor aceptación y esfuerzo por parte de la familia”, comentó la especialista.

 

Antes de la cirugía

Por lo general las cirugías cardíacas más frecuentes que se realizan son aquellas donde su objetivo principal es corregir aquel defecto congénito que tiene el niño. Pero, en el caso que no se puedan realizar cirugía correctiva, se pueden realizar cirugías paliativas, las cuales pretenden mejorar el funcionamiento de  original. También estas cirugías son utilizadas de manera transitoria, antes de realizar una cirugía correctora. Sin embargo, existen casos donde una cirugía “paliativa” es una solución definitiva cuando no existe una mejor opción quirúrgica.

 

Realizado el diagnóstico el equipo a cargo evaluará las condiciones en las que se encuentra el niño para decidir si es ingresado a cirugía. Siempre se tratará de mantener en condiciones óptimas al infante para así evitar posibles complicaciones antes, durante y después de la cirugía. Es por eso que previo a realizar el procedimiento, se debe saber:

- Cuadros intercurrentes, como infecciones, respiratorias, urinarias u otras, deben evitarse, y si se presentan, es necesario que sean resueltas previo a su cirugía.

- Si el niño presenta otras patologías asociadas, como por ejemplo malformaciones de otros órganos, deben estudiarse acuciosamente.

- Mantener los controles pediátricos periódicos o Control de Niño Sano, lo cual además, asegura una vigilancia de su estado nutricional y vacunación.

- Se deben solicitar a todos los niños exámenes como hemograma, pruebas de coagulación, exámenes función renal, examen de orina, urocultivo, grupo de sangre, Rh, radiografía de tórax, electrocardiograma, ecocardiografía.

- Hay otros exámenes que se solicitan según la condición del niño, por ejemplo, screening infeccioso, hormonas tiroideas, etc.

- Cuando el niño es mayor se realiza una evaluación dental, que certifique que el niño no presenta caries al momento de la cirugía, por el riesgo de infecciones graves.

 

 

- En algunos casos, se dispone de exámenes más específicos, como por ejemplo, el cateterismo cardíaco, resonancia nuclear magnética cardíaca, AngioTAC.

 

El post operatorio

Realizada la cirugía, el niño se mantendrá en la unidad de Cuidados intensivos donde permanecerá monitoreado hasta que se estabilice. El período de hospitalización es variable, ya que dependerá del tipo de cirugía al cual fue sometido el infante y la evolución que ha presentado luego de la cirugía.

 

Una de las principales precauciones que se deben tener en cuenta, es evitar infecciones a través de las heridas postoperatorias y las curaciones deben ser realizadas según las indicaciones que entregue el médico tratante a los padres. La cardióloga indica, además, que “en ocasiones, después de la cirugía, requieren tratamiento farmacológico que puede ser permanente o de retiro progresivo, según evolución, lo cual se va vigilando en los controles según la condición clínica y exámenes. El reposo depende también de la edad del niño, y en algunos casos habrá restricciones en la actividad física”. Es fundamental mantener los controles periódicos señalados, acudir con los especialistas y realizarse los exámenes indicados.

 

Por otra parte, el tiempo que se extienda la hospitalización en el período postoperatorio depende de varios factores, hay que considerar la edad del niño, la cardiopatía, las patologías asociadas, el tipo de cirugía y si hubo complicaciones. En casos no complicados pueden estar hospitalizados entre 3 a 7 días, sin embargo, en cada caso en particular se determina el tiempo que requerirá.

Calidad de Vida

La calidad de vida que tendrá un niño después de haber sido sometido a cirugía cardíaca es variable, ya que todo dependerá de múltiples factores, tanto físicos, mentales, o sociales, del paciente. Cuando la cardiopatía está afectando ciertas áreas del desarrollo y el niño es intervenido de manera correctora, ésta puede mejorar su función cardíaca, además, recuperan peso y presentan menos complicaciones respiratorias.

En algunos pacientes, con la cirugía mejora su capacidad de ejercicio, lo cual permite al niño de edades mayores incorporarse a las actividades propias de su edad, con ello aumenta autoestima, afianza las relaciones con los pares y logra mayor la aceptación social. “En esto, es fundamental el rol de los padres o cuidadores; los resultados quirúrgicos y la calidad de vida mejorarán si ellos están involucrados en todo el proceso, profundizando respecto del tipo de cardiopatía y contribuyendo a un estilo de vida saludable que permita mantener el cuidado y prevenir complicaciones cardiovasculares a futuro”, concluye la especialista.

 

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